El 40% de las madres en España ha dejado de trabajar para asumir tareas de cuidado, frente al 26% de los padres, según el informe Estado de las Paternidades en España 2026. El estudio lo ha desarrollado Convive Fundación Cepaim en el marco del Estado de la Paternidad en el Mundo (SOWF 2026), coordinado por Equimundo y financiado por el Ministerio de Igualdad, y se presentó el 23 de junio.
El informe analiza cómo mujeres y hombres reparten las responsabilidades de cuidado de menores, mayores, hogares y comunidades, y constata que persisten barreras estructurales, culturales y laborales que limitan un reparto equitativo. Entre las personas encuestadas, el 67% de las madres y el 62% de los padres declara no disponer de tiempo suficiente para el descanso, el autocuidado y el ocio. La misma proporción de madres, un 67%, y el 61% de los padres tampoco lo tiene para formarse o ampliar capacidades.
Los datos económicos reflejan un impacto desigual. El 62% de las personas encuestadas se encuentra en situación de inseguridad financiera que le impide cubrir gastos regulares o afrontar una emergencia. En el caso de las madres, además del 40% que ha dejado de trabajar, un 77% manifiesta insatisfacción con su empleo, frente al 65% de los padres. El 42% de los encuestados señala dificultades para conciliar los cuidados con el trabajo, debido a la falta de permisos adaptados o de facilidades por parte de las empresas.
La seguridad económica encabeza las preocupaciones de los participantes: el 54% la sitúa como principal inquietud, ligada al cuidado familiar y al futuro económico de los hijos. A ello se añaden la salud y el bienestar de los descendientes, los desafíos educativos, el entorno digital y las condiciones que dificultan la conciliación.
La sobrecarga derivada de los cuidados se traduce en estrés, fatiga mental y sentimientos de insuficiencia o culpa, según el informe. Estos síntomas resultan más frecuentes entre las madres: un 26% ha experimentado con frecuencia síntomas físicos asociados a la ansiedad en las últimas dos semanas. Los padres, por su parte, reportan en mayor medida conductas de riesgo o malestar psicológico no siempre visibilizado.
El estudio describe las paternidades como un modelo en transformación hacia perfiles más implicados, afectivos y presentes, aunque atravesado por desigualdades persistentes. El 89% de los encuestados considera el cuidado de sus hijos o seres queridos una de las cosas de las que más disfruta en la vida, si bien admite que la corresponsabilidad sigue siendo incompleta. Más del 70% de las parejas cree que existe un reparto justo de las tareas, percepción mayor entre los padres que entre las madres. Las madres dedican más tiempo a los cuidados, especialmente a tareas como la limpieza del hogar, donde un 10% más de madres que de padres emplea más de una hora al día; los padres dedican más horas al autocuidado.
El informe registra también un retroceso en forma de discursos tradicionales y estereotipos de género, sobre todo entre los jóvenes. Más del 40% de las personas encuestadas considera que las cosas funcionan mejor si los hombres asumen el trabajo remunerado y las mujeres el cuidado del hogar. Entre quienes tienen entre 18 y 25 años, el 82% de los hombres y el 47% de las mujeres entiende que cambiar pañales, bañar y alimentar a los hijos es responsabilidad únicamente de las madres.
Cuando el reparto de cuidados es más equilibrado, se reduce la sobrecarga, aumenta la disponibilidad de tiempo y se fortalece la relación de pareja, según el 83% de los encuestados. Para el 47%, en cambio, la distribución de las tareas de cuidado constituye una fuente de conflicto en la pareja. El informe sitúa entre las políticas públicas con efecto transformador la equiparación del permiso por nacimiento o adopción y su ampliación a 19 semanas.

